sábado, 22 de febrero de 2014

AGUAFUERTE

Las búsquedas en internet se asemejan a tirar una red, un medio mundo o algo similar: a veces no sale nada y otras encontramos pequeños tesoros.


Esta vez la red trajo una hermosa aguafuerte de una artista italiana llamada Federica Galli. Me gustó mucho y la quiero compartir con Uds. Se llama Semorile y es una vista muy linda del pueblo.

Aguafuerte sobre papel, Federica Galli
Fuente: http://www.arthenaweb.eu/

Algunos datos sobre la artista tomados de la misma página:

Federica Galli, una destacada exponente del arte del grabado italiano, nació en Soresina - una aldea en las afueras de Cremona - en 1932. Inmediatamente después de la guerra, en 1946, logró convencer a sus padres para inscribirse en la escuela de arte en Milán y en 1950 en la Academia de Bellas Artes de Brera, donde se graduó en pintura cuatro años después. Comenzó a grabar en 1954 - " El país de Alberta " - cimentándose en el grabado que nunca abandonó. Falleció el 6 de febrero de 2009, encomendando su legado artístico a una Fundación - que lleva su nombre - que tiene como objetivo mantener viva su actividad artística. Desde su primera muestra (Milán en 1960), tiene la aprobación tanto del público como de la crítica. Logra los principales premios institucionales obtenidos alguna vez por un artista contemporáneo, es la primera artista invitada a exponer en la Fundación Cini de Venecia (1987) con la colección dedicada a la ciudad de los canales, el Museo del Palazzo Te en Mantua (1987), el Castello Sforzesco de Milán (1988), en los Archivos imperiales de la Ciudad Prohibida, la galería Wang Fung, (1995.

domingo, 16 de febrero de 2014

HOMENAJE EN EL DÍA DEL MÉDICO 2013

En diciembre pasado recibí el artículo que ven abajo del texto refiriendo un homenaje al Dr. Jorge Semorile, médico de Chovet (el tío Jorge).
Fue publicado en un diario de Venado Tuerto el 6 de diciembre de 2013 y lo envió Jorge (Pipe), su hijo.
Con un poco de atraso y las disculpas del caso a Pipe, lo transcribo a continuación:

HOMENAJE EN EL DIA DEL MEDICO
Dr. Semorile, el médico de Chovet
En cada Día del Médico la comunidad de Chovet recuerda con mucho afecto y cariño a quien fuera por muchos años el referente de la salud de la población, el Dr. Jorge Semorile. Corría el año 1944 y el entonces joven profesional, oriundo de Baradero, se radicaba en Chovet para ejercer su profesión. Dice la historia reflejada en el libro “Las Hornallas” que un 18 de marzo de 1956 en el Salón Iris(¿) del Club San Martín ya los distintos sectores de la comunidad agasajaron al Dr. Semorile. En nombre del pueblo y la colonia de Chovet se le hizo entrega entonces de un moderno aparato de Rayos X, elemento muy importante en aquellos tiempos. “Durante el acto que se prolongó más de tres horas -continúa una crónica- no cesaron de hacer objeto de expresiones de cariño al agasajado, especialmente invitados estaban sus padres Luis Emilio y Doña Benjamina, sus hermanos Alberto, Adolfo y Emilio.” Con el correr de los años la reciprocidad de afecto con la comunidad fue creciendo y en el año 1994 se realizó otro acto de agradecimiento en honor a los 50 años de brindar sus servicios. Su esposa Olga y sus hijos Susana y Jorge acompañaron entonces al profesional en un acto tan emotivo como el de años atrás.

Hoy el Dr. Semorile no se encuentra entre nosotros, pero su impronta quedó para siempre en el corazón de cada chovetense. Por tal motivo, una calle del pueblo lleva su nombre y, de la misma manera, la Estación de Ómnibus. Vaya también este recuerdo para un gran amigo del Dr. Semorile, Ramón Sosa, incondicional colaborador de la Unidad Sanitaria local, quien no dejaba pasar oportunidad para destacar siempre las bondades personales y profesionales del recordado médico.


martes, 28 de enero de 2014

MAS RECUERDOS DE MIMÍ SEMORILE Y ÑAÑA CURRAT

A continuación completo los recuerdos que me acercó Mimí Semorile en la última reunión de primos en Baradero hace un par de meses, a orillas del Río Baradero.

Espero que los disfruten.

8.      Los sombreros de Camila
En ese entonces, compañías de teatro en giras por el interior, visitaban a menudo el pueblo de Baradero.
Camila Quiroga, destacada actriz de la época, debió quedarse aquí unos días a causa del mal tiempo. Conocedora de las habilidades de Mme. Sofía, concretó una cita para que le reformara varios sombreros.
Sofía recomendó a su numerosa prole (siete niños) no aparecer en escena mientras la celebridad estuviera en la casa. Pero sus ojos curiosos brillaban por cuanta hendija propicia encontraron. El trabajo fue entregado en el tiempo establecido y doña Camila mandó efusivas felicitaciones a la eficaz Sofía, que citaba asiduamente y con orgullo su relación con la famosa actriz de ese tiempo.
9.      El perfil generoso de Sofía
Doña Sofía, como todos la llamaban, acudía siempre en ayuda de vecinos enfermos, colaborando con su experiencia y su trabajo. Mi madre, Benjamina Currat, nos contaba que en “esa casa” era común que se alojaran suizos recién llegados, hasta que se les conseguía una ocupación segura y una vivienda para la familia.
También inmigrantes italianos, numerosos en el barrio, encontraban en la abuela orientación, apoyo y ayuda en los primeros tiempos en ésta su nueva patria.
10.      De las fiestas navideñas
Mi madre, Benjamina Currat, hija de una protestante y de un católico fue bautizada en la Iglesia Católica, practicando siempre esta religión.
Ella nos contaba que para las Navidades, asistía a la Misa del Gallo que se celebraba a medianoche, y que eran muy largas. Así se esperaba el Nacimiento del Niño Dios. En realidad se reunían alrededor de la mesa familiar, el día 25 y se consumían, como ahora, frutas secas, turrones y chocolates, siguiendo tal vez la tradición europea. En casa de la abuela no faltaban nunca estas golosinas para repartir entre pequeños y golosos nietos.
11.      La habilidosa y trabajadora abuela Sofía
La recuerdo con su tejido de cuatro agujas. En sus manos, medias y guantes de suave y abrigada lana tomaban rápidamente la forma y el tamaño deseado.
No he visto otros zurcidos, remiendos y parches tan perfectos como los de la abuela. Muchas veces nos ponía en las manos un mate, una media rota y nos enseñaba a zurcir.
Las frutas y hortalizas de estación se convertían en riquísimos dulces y gustosos pickles o escabeches. Nada se tiraba en esa ni en ninguna casa.
12.      Las comidas y bebidas que recordamos
El aroma del café, que percibíamos desde la puerta de entrada, no lo olvidaremos nunca. No sé qué ingrediente le agregaba que le acrecentaba el color, el sabor y el aroma. Sus tazas blancas, enormes. Las tostadas calentitas de pan casero con dulce elaborado en su cocina, a leña o carbón, según conviniere.
Sus sopas cremosas incomparables: la de harina tostada con cebollas fritas, la de cebollas, las de harina de porotos o garbanzos.
La canela siempre acompañaba el arroz con leche y a muchos postres. La sémola, hervida en leche azucarada que, bien firme, desmoldaba sobre un plato hondo, era bañada con un jarabe que hacía con vino tinto, azúcar y canela. La acompañaba con compota de ciruelas secas o pasas de uva.
Sus dulces, licores y jarabes para la tos, no faltaban en sus alacenas.
El abuelo León, decían en la familia, combatía el frío echándole a la sopa un buen chorro de vino tinto.
Cuando el frío se hacía sentir tomaban vino caliente con canela.
Las papas a la suiza o papas al gratin. ¡Qué aroma inconfundible! Todos sabían, sin preguntarle, qué estaba cocinando. Papas cortadas en rodajas, sal pimienta, abundante queso rallado, leche, manteca o aceite y crema. Gratinados al horno.
Los fideos con manteca y queso y luego cubiertos con pan y queso rallado abundantes. Horno caliente y … listo, exquisitos.
Otro de los platos en la casa de la abuela Sofía, la choucrute, que preparaban en un enorme barril de madera, se comía con carne de cerdo, papas y facturas elaboradas en la casa: huesos salados, cueritos, panceta y chorizos.
Muchos eran los platos a base de verduras que la abuela preparaba. Bocadillos, budines, tortillas, croquetas, purés, salsas, cremas, etc. Ponía toda su imaginación en la combinación de sabores y en la presentación de sus platos.
Sus alcauciles al infierno, dorados y calentitos, una verdadera delicia.
Todo se hacía en la casa. Sábanas, manteles, servilletas, cortinas de puertas y ventanas y hasta colchones de lana y almohadas de plumas. Los plumones, antecesores de los acolchados, estaban también rellenos, seguramente de plumas de gansos.
Podríamos hablar también del patio de la abuela; ella no tenía tierra para sus plantas. Todo el terreno lo ocupaba el taller; pero enormes macetas lucían sobre el piso, cubierto de mosaicos de hermosos dibujos. No se veía una hoja seca, un yuyo o una rama quebrada…

Al pie de sus plantitas dejaba crecer un trébol de pequeñas flores rosadas que, decía, le recordaban las flores silvestres de la campiña suiza. Dos grandes bancos, de hierro y madera, construidos en el taller de la familia, sillones y sofá permitían pasar la tarde bajo la sombra de un gran toldo de lona.

viernes, 22 de noviembre de 2013

RECUERDOS DE MIMI SEMORILE Y ÑAÑA CURRAT

En la reciente reunión de primos Mimí me acercó una serie de escritos muy hermosos vinculados a los Currat, para compartir con la familia.

Comienzo hoy publicando los primeros recuerdos recopilados por Ñaña Currat y Mimí Semorile, espero los disfruten.



     1.     El bisabuelo José, Guardia Suizo del Papa

El bisabuelo José Currat decidió incorporarse a la Guardia Suiza del Papa, siendo aceptado.
Cuenta la anécdota que en esa época el Tesoro del Vaticano, era codiciado por inescrupulosos bandidos que consiguieron apoderarse de valiosas joyas en un descuido de los Guardias Suizos, encargados de su custodia. Por esta falta fueron condenados a muerte. Llegándole casi el turno a José, pues había otro Guardia antes que él, llegó el pedido del Papa, de suspender las ejecuciones. Así fue que el joven Currat salvó su vida.
2.      El gendarme enamorado
Nos contaba la abuela Sofía, que con su hermana mayor y siendo adolescentes, visitaban a menudo a su abuela, que vivía en una villa cercana.
El trayecto lo hacían caminando, llevando siempre una canasta con dulces y tortas. En el puente que debían atravesar, se encontraba un gendarme quien se ofrecía a llevarles la canastita. Un buen día decidieron burlarse del soldado y le aceptaron el ofrecimiento, no sin antes cambiar la canasta por otra llena de piedras. Así fue que el gendarme esa vez llevó la pesada carga, pero nunca más les ofreció su ayuda.
3.      El bisabuelo José Currat
Juan José Currat nació el 17 de agosto de 1833, en Saint Martin- (Ct. Fribourg). Casado con María Francisca Pittet Bossel.
Llegaron a la Argentina en noviembre de 1867. Con sus cinco hijos Marie 9 años, Emilia 7 años, Luis 5 años, León 3 años y Julia 9 meses. Fueron recibidos en el establecimiento Santa Catalina de Baradero.
4.      Los niños suizos en Santa Catalina
Cuando la familia de José Currat y Francisca Pittet Bossel, llegaron a Baradero con sus cinco hijos, se instalaron en el establecimiento de campo Santa Catalina. Contaba el bisabuelo que allí se encontraban con anterioridad otras familias suizas cuyos niños dominaban ya el idioma español. Cuando los recién llegados tenían hambre, pedían ayuda a los experimentados suicitos; estos los mandaban a la cocina: decí “tengo sueño” y a los pequeños hambrientos los mandaban a dormir... hasta que los mayores alertados, pusieron fin a la broma.
En los campos de Santa Catalina habían crecido algunas plantas de melón que, perdidas entre las malezas lucían sus fragantes frutos. Los pequeños suizos tentados por el aroma y ayudados por su olfato buscaban la sabrosa fruta exclamando en voz alta “¿où sont les melons?
5.      El golpe mágico
El herrero José Currat fue llamado de la fábrica de alcohol, hoy “Atanor”, para reparar una cocina a leña que no funcionaba. Varias personas habían intentado encenderla sin conseguirlo. José acudió al llamado y con un solo golpe de martillo en el caño de tiraje logró solucionar el problema. El precio que dio a su trabajo pareció excesivo a los jefes del establecimiento. ¡¿Por un golpe de martillo?! exclamaron. A lo que José respondió: Sí, pero hay que saber dar el golpe.
6.      La abuela Sofía
Uno de los hijos de Juan José Currat, León Pedro se casó en el Consulado de Suiza con Sophie Berthe Ginsberg, llegada a este país en el año 1885, con sus padres Frédéric Titus Ginsberg y Benjamine Corboz, y sus hermanos Federico Titus, Emma, Julia y Selma. Sofía era de Mettmenstetten Ct. Zurich y había nacido en Fiaugères Ct. Fribourg el 1º de abril de 1866.
León y Sofía fueron mis abuelos maternos
7.      El hogar de León y Sofía
León, en Santa Catalina trabajaba igual que su padre como herrero. Todos se trasladaron a Baradero siguiendo en su oficio. El taller se amplió rápidamente, dedicado a la fabricación de carruajes, carpintería y pinturería.

Sofía se dedicó a su hogar criando y educando a sus hijos. Ella traía de Suiza sus diplomas de “modista” y “sombrerera”. Así también regenteaba un pequeño taller de costura donde muchas jóvenes criollas aprendieron de ella el oficio. Algunas residían en la casa durante la semana, porque sus padres vivían en el campo.

jueves, 21 de noviembre de 2013

UNA CARTA DESDE GÉNOVA QUE CUMPLIÓ 107 AÑOS

José Semorile nació el 27/08/1879, era el tercero de los nueve hijos de Juan Bautista Agustín y Teresa Mussante, hermano de Luis Emilio, el sexto entre los nueve. Según comentó Mimí Semorile viajó mucho a Italia. Era coadjutor salesiano (según Wikipedia así se llaman los salesianos religiosos laicos, no se ordenan como sacerdotes pero dentro de la Congregación tienen los mismos deberes y derechos religiosos que los salesianos sacerdotes). Falleció en Córdoba el 23/04/1926.

José envía esta carta (cuya fotocopia acercó Mimí Semorile) a Luis Emilio en 1906 contándole una visita a Milán. Aparentemente residía en Génova. La carta tiene palabras en italiano, señaladas con itálica, a continuación entre paréntesis agregué la correspondiente palabra en español.

Génova, noviembre 1º de 1906
Señor Emilio Semorile
Baradero

Querido hermano:
Al recibo de esta, espero te encontrarás bien de salud, asieme (quizás assieme “juntos”) a papá, mamá, hermanos y demás parientes; aquí todos buenos.
Por las postales que mandé, sabrás que he estado á (en) Milán y me quedé seis días para visitar bien la exposición, y algo de la ciudad. Tuve de compañero a un nuestro primo, José Musante, zapatero, y que vive en Nervi. La cosa más importante, que se admira en Milán es el Duomo, una de las primeras meravillas (maravillas) del mundo. El templo tiene 148 metros de largo, por 57 de ancho, la cúpola (cúpula) es alta 46 metros en su interior, y en el exterior, desde el suelo hasta la cúspide (o quilla) es de metros 109, practicables hasta 105. L’interior (el interior) del Duomo es formado en cincos navadas (naves), separada por 52 colonas (columnas) casi octogonales: cuatro de las cuales más gruesa de las otras, porque réggono (sostienen) la gran cúpola (cúpula), y tienen metros 3,40 de diámetro. Más de 3.000 estatuas se cuentan fra (entre) el interior y exterior del templo.
Y si un bosque de gigantescas colonas no bastara en hacer, el Duomo de Milán, el primer templo del mundo; sólo el panorama que se presenta desde su cima, lo hace maravilloso. Á decirte la verdad, es tan fuerte la impresión que se recibe en el primer momento, desde aquella altura, (mt. 105) que, a cualquiera, sin querer, le tiemblan las piernas, y parece que uno si amarée: pero, pasadas las primeras impresiones, se acostumbra a poco, a poco, a contemplar el panorama que se le presenta ante sus ojos. Además de verse, de un lado, algo de los Apeninos, y de otro, los Alpes con los montes Bianco, el gran San Bernardo, el Cervino, el monte Rosa, etc. se ven en lontananza ciudades y borgos (pueblos) como Pavía, Monza, Bérgamo, Cremona y otras.
Después del Domo, digna de admiración, es la Galería Victorio Emanuele II; tiene 195 metros de largo, por 14 de ancho y 32 de alto; tiene forma de una cruz, con en el centro, una gran cúpola (cúpula) de vidrio, de 50 metros de alto.
Otros edificios dignos de menzión (mención), son: el palacio Brera, el palacio Municipal, el Real, el gran Castillo Sforzesco, etc.
Te diré, que me gustó mucho la ciudad de Milán, porque, además de tener grandes edificios y casas de negocios de mucho lujo, tiene un esmerado servicio de tranvays elétricos (tranvías eléctricos), los más modernos: todos los coches tienen los asientos los más blandos, forrados con terciopelo color rojo; y a cada asiento hai (hay) un timbre elétrico (eléctrico), a comodidad de los pasajeros. Hai (Hay) más: en beneficio de los obreros y de todos, por las mañanas asta (hasta) las nueve, el precio en los travays elétricos (tranvías eléctricos), es reducido a la mitad; figúrate, ¡con sólo 5 céntimos te vas de una lado a otro de la ciudad!
En la Estación Central de los ferrocarriles, vos verás grandes coches ù automóbiles elétricos (o automóviles eléctricos), al servicio de los principales Hoteles, y que trasladan, no sólo a los pasajeros, pero también a los correspondientes equipajes.
Milán, la ciudad más importante de Italia en cuanto a la industria, es también el centro de las líneas italianas de los ferrocarriles: que, desde este punto, se derraman por todas direcciones de Italia, y varias al Estranjero (Extranjero). La ciudad de Milán es continuamente visitatas (visitada) por italianos y estranjeros (extranjeros) de todas partes.
En cuanto a la exposición, la visité toda detalladamente, y he quedado muy contento y admirado al mismo tiempo, al contemplar tantas maravillas realizadas, en el arte y en la industria, por el genio umano (humano).
L’exposición (La exposición) ocupa el expacio (espacio) de dos grandes plazas (Plaza D’Arme y el Parque), separadas bastante la una de la otra, pero puestas provisionalmente en comunicación por medio de una ferrovía elétrica (eléctrica) elevada; y la llaman elevada porque construida sobre de un largo puente de madera que cruza por encima de varios binarios del ferrocarril.
Las naciones que han concurrido en forma oficial a la exposición son las siguientes: Austria, Bélgica, Bulgaria, Canadá, China, Cuba, Danimarca (Dinamarca), Francia, Alemania, Japón, Inglaterra, Mónaco, Olanda (Holanda), Portugal, Suiza, Turquía, Ungría (Hungría) y las repúblicas de Sud-América.
La suma total de los edificios construidos (entre galerías, pabellones, restaurantes, quioscos, etc.) es de 222, divididos assi (así): 142 en plaza L’Arme y 80 en el Parque. La Galería del Trabajo era una de las primeras cosas en visitarse: en ésta se veían centenares de obreros y obreras ocupados todos en los diferentes ramos de la industria. El pabellón de Canadá, también, llamaba mucho la atención del público: frutas maravillosas, variadissimos (variadísimos) productos agrícolas, y ricos minerales allí expuestos, hacían de esa exposición, una de las más interesantes e instructivas. También el pabellón de la America Latina era visitado con mucho interés, y en donde nuestra República Argentina estaba dignamente representada.
Antes de regresar a Génova, me quedé medio día á (en) Pavia, ciudad antigua, pero muy linda é (y) quieta: tiene una famosa Universidad, en la cual miles de jóvenes cúmplanos sus estudios.
Recibí tu postal, junto con la del tío, y las dos del señor Sbarra, y agradezco a todos; también recibí las dos que me mandaron María Luisa, Adela y Elvira, y las cuales me fueron muy gratas; pero como tenían muchos escritto (escritos), venían multadas; con esto sólo las pongo en aviso, para cuando manden postales a otro.
También recibí el folleto de la manifestación popular al doctor Casimiro Liaudat; y al enterarme del motivo por tal demostrazión (demostración) me ne (me) sentí disgustado: pero al presente, espero, estará ya al cargo de antes.
Dirai (Dirás) a Jorgelina, que estuve en Reuta a visitar su padrino Antonio Passalacqua, el cual me agradeció muchissimo (muchísimo) por tal visita, y me encargó dieras recuerdos a su ahijada, a papá y demás en familia.
Te diré, que por casualidad, me encontré con mi madrina, en una calle de ésta; me dijo que dieras a todos muchos recuerdos, y me contó que el señor Alejandro está recién en convalecencia, por una enfermedad que lo tuvo en coma dos meses.
Cuando me escrive (escribas), me contarás algo de Baradero; como marcha el negocio de zapatería, ropería y almacén; si Agustín todavía está en pleito; y si el pueblo está siempre entre el barro y la tierra. También, cuando te acomode, me mandarás, algún número de La Prensa, ú (o) La Nación, y algunos de Cara y Caretas, ú (o) P.B.T.
Recibirás los recuerdos de abuelita y tío, y se los harás presentes a mamá y papá, hermanos y demás parientes.
De mi parte darás recuerdos a Simonin, Irizari, Sbarra, Carlos B., Llaquin, Bolán, Gramajo, Pedro Zapa, Pepe Rodriguez, Eigidio, don Luis y Angelito De-Cesare, Cacerola, Brondelli, San Pedrino y demás que pregunten por mí.
Sin más se despide tu apreciable hermano que te quiere
José Semorile.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

CUATRO GENERACIONES

Titi (María Raquel) Gamito me acercó la preciosa foto que ven debajo de estas líneas. 

De izquierda a derecha: 
  • Alicia Semorile de Gamito (la mamá), 
  • Sofía Ginsberg de Currat (la bisabuela), 
  • María Raquel Gamito (la beba), 
  • Benjamina Currat de Semorile (la abuela).

Seguramente fue tomada en los primeros meses de 1945. Disfrútenla que es muy bonita:


Mi agradecimiento para Matilde (una amiga) que mejoró mucho la imagen.

domingo, 11 de noviembre de 2012

REUNIÓN DE PRIMOS EN BARADERO


No recuerdo de quién fue la idea. Seguro alguien puede pasarme el dato y completar la historia.

Fue el 10 de octubre de 1999, en el Tiro Federal: la primera reunión de primos SEMORILE, fueron alrededor de 60 familiares y lo contó La Opinión:
 
Desde entonces, las reuniones continuaron una vez por año o cada dos años, en el Club de Pesca, en el Sportivo, en el Tiro Federal, con mayor o menor convocatoria, con las generaciones más jóvenes y con los pobres Colamé diciendo: Oh no!!! Otra vez reunión de primos!
 
Algunas fotos de la reunión del año pasado en el Tiro Federal, el 13/11/2011: